
Esta historia no es más que una de las tantas que ocurren en este pueblerino lugar, en donde, cosas que en otros lugares se verían como extrañas, en este lugar son algo normal, y, sin duda, las personas que se creen normales no lo son para nada, tenemos el caso de nuestros protagonistas que a su corta edad tuvieron una gran experiencia. Fue así como ellos un jueves por la tarde, buscando su querida ranita, la que habían criado por mucho tiempo y cuidaban bastante porque creían que ella era una princesa, y que cuando se descantara iba a elegir a uno de ellos, encontraron un baúl que contenía un extraño rompecabezas, muy antiguo, el que estaba hecho de madera y que su dibujo era el de una mujer con vestidos muy antiguos. A este rompecabezas le faltaban unas piezas que eran muy particulares como la que faltaba justo en uno de sus ojos y boca; además varias de ellas faltaban en la parte en donde deberían estar sus manos, justo debajo de su ombligo.
Los jóvenes muy sorprendidos por esta figura y maravillados por la belleza de la mujer que estaba en ella, a pesar de que la cara no estaba completa…, Los chicos muy entusiasmado por su descubrimiento se olvidaron de su tan querida ranita y empezaron la búsqueda de las piezas restantes del rompecabezas, buscaron por todo el lugar como si estuvieran buscando un tesoro, la gente que los veía se preguntaba: ¿“en que maldad andarán estos chiquillos desordenados”?, ellos concentrados en su labor no le tomaban importancia y seguían con su búsqueda. La obsesión que tenían era tanta que se olvidaron de la hora que eran y que de poco se alejaban del poblado.
De repente llegó la noche, muy asustados, trataban de ver sus caras, pero en el bosque gobernaba la oscuridad. Se abrazaron y como cualquier niño de su edad, se pusieron a llorar con todas sus fuerzas rompiendo el silencio que hasta ese momento predominaba en el bosque.
Uno de ellos, el mayor (pero por meses), se tranquilizó y tomó de la mano al menor y corrieron hacia donde había una pequeña cueva. Una vez dentro, el menor empezó a tranquilizarse, mientras que el mayor le decía: “no te preocupes, mi mamá me ha dicho que el bosque es el mismo que vemos en el día que por la noche.” El sabía que su madre nunca le había dicho eso y que incluso le advirtió que nunca se fuera a meter ahí en la noche, pero él se lo decía para que se pudiera tranquilizar. Ya tranquilos, el sueño los empezó a dominar poco a poco quedándose completamente dormidos.
Pasado un rato el menor despierta por un enorme golpe en la cabeza. Asustado abre los ojos y ve una figura que se encuentra al lado de él y que estaba medio agachada, como si lo estuviera observando, entonces él grita con todas sus fuerzas. El mayor sorprendido con el grito despierta de un salto y le dice: “¿qué sucede?”. El menor le dice que alguien lo golpeó y que lo estaba mirando y que cuando dio el grito desapareció como un fantasma. Riéndose el mayor le dice: ¡parece que te tiene enfermo el bosque!, ¡ah, sí!, ¡mira esto!, le responde el menor agachando su cabeza y mostrándole la herida que le había hecho el supuesto fantasma; muy sorprendido el mayor le dice:”nos va a matar”, volviéndoles el pánico. En eso aparece la misteriosa figura, era parecida a la de una ancianita; ellos pensaban que podía ser una bruja que los quería comer. La figura se les acercaba lentamente, muy despacio y ellos a cada paso que daba la misteriosa silueta, sentían latir su corazón más fuerte, hasta que… ya estaba sobre ellos gritando desesperados no querían ver de quien se trataba, la figura se les acercó tocando al mayor y les dice: ”un momento atrás pensé que eran unos pequeños perros esos que atacan a mis chanchitos y por eso le pegué a uno de ustedes, pero cuando los escuché gritar me asusté y me escondí al lado de la cueva. Después me hice la valiente y vine a ver si no le había pegado muy fuerte al pequeño.” El menor ahora muy molesto le dice;”claro que me pegó fuerte ¡y que susto nos dio!, ¿no le da vergüenza señora? El mayor tapándole la boca le dice a la señora:”disculpe a mi socio pero es un poco atarantado”. La señora sonriendo le responde:”no te preocupes, lo entiendo muy bien”. Bueno, ¿y que hacen un par de niños en un bosque tan oscuro? El mayor le responde, “nosotros encontramos un rompecabezas muy antiguo, al cual le faltaban varias piezas y nos obsesionamos buscándolas, hasta que aparecimos aquí sin saber para donde ir”. Y usted, ¿qué hace aquí?; “bueno, yo. (Tomando un poco de aire y votándolo con un suspiro) vivo aquí desde que un hombre malvado que me tenía por esposa me abandonara por un maldito cuadro que en ese tiempo ya era muy valioso y que pertenecía a mi familia y no lo podía dar por nada. Entonces el maldito un día tomó sus cosas y junto al cuadro se fue. Yo muy desdichada, me puse a llorar y dije que en ese cuadro se llevaba mi alma, y que junto a él nadie podría ser feliz”. El mayor, muy sorprendido, la interrumpe diciéndole:” ¡Señora!, yo conozco esa leyenda, yo sé lo que le pasó a su marido”. Ella muy sorprendida le dice:” bueno, ¿y que paso?”. El poniendo un tono más misterioso empieza con la supuesta leyenda:” Después de que su esposo se fuera para la ciudad de Traiguén a vender el supuesto cuadro, se encontró que la figura del cuadro había cambiado por el de su esposa. Sorprendido y enojado vende el cuadro por una mísera botella de licor. Emborrachado sale del bar gritando al aire cuando de repente, dice la gente, se le cruza un inmenso caballo negro el cual lo aplasta y muere. Después el nuevo dueño, a los días, muere y así sucedió con varios mas hasta que un día un señor muy extraño toma el cuadro y dice que la única solución es dividir en muchas partes el cuadro y mandarlas lejos una cada una, y así fue por un buen tiempo. Pero después de un largo período de calma, un señor empezó a buscar una por una las partes del cuadro y cuando le faltaba muy poco, muere misteriosamente...”El menor, bien pálido, lo interrumpe y le dice: ¡pero no ves que el famoso rompecabezas que encontramos y que anhelábamos completar no es mas que el cuadro maldito de la señora! Señora, nosotros tenemos su cuadro, pero no esta completo. La señora sorprendida por la noticia les dice: aprovechen que esta amaneciendo y me lo traen o si no nunca seré feliz.
Los jóvenes entusiasmados corren de vuelta al lugar donde habían escondido el rompecabezas o cuadro, y en el camino pasan por el puente del pueblito, cuando iban pasando el menor tropieza cae al agua desesperado el mayor corre lo mas cerca que puede y ve que al lado de su amigo que estaba su ranita querida, la que se mete al agua, agarra con el hocico la ropa del niño y por arte de magia lo saca del agua y desaparece nuevamente. Él pequeño al recuperar la conciencia, el mayor le dice lo que había sucedido. Él pequeño muy sorprendido le dice que ahora con mayor razón deben encontrar el cuadro y traérselo a la señora. Llegando al lugar donde tenían el cuadro lo sacaron y se preguntaron que podían hacer para encontrar las otras piezas. Entonces el mayor muy astuto le dice: “yo sé donde pueden estar las que faltan.” “No te creo” le responde el menor muy serio. “Claro que sí, te lo digo porque me acorde que un día paseando en mi bicicleta vi esas partes en la vitrina de “don Chuleta” que las vendía como pieza de colección”. “Entonces vamos a comprarla, yo voy siempre a pedir fiao ahí, porque mi mamá tiene cuenta, le dice el pequeño muy entusiasmado. Entonces corriendo fueron allá, compraron las partes y se fueron corriendo para donde vivía la señora, pero cuando iban en el camino se dieron cuenta que sólo tenían la parte de la cara pero que el de las manos no, entonces el mayor dice que no importa, pero que por lo menos ayudaron en algo y que ella podía buscar las que faltaban y siguieron su camino, cuando llegaron donde la señora y le contaron que no pudieron traer todas las que faltaban, ella se sonrío y le dijo: no se preocupen, yo tengo esas piezas. En eso aparece la famosa ranita y se va directamente hacia el cuadro, dando un gran salto se mete dentro del cuadro en donde aparece en las manos de la joven. Los pequeños sorprendidos se dan cuenta de lo que había sucedido, que todo fue una predestinación del principio y se alegraron mucho por ser ellos los que terminaron con esa maldición y en el momento que se iban a despedir de la señora se dieron cuenta que no estaba ni ella ni el cuadro, pero no se enojaron porque no se haya despedido, porque sabían que se fue agradecida eternamente.
FIN.