lunes, 28 de mayo de 2007

Soldado herido.


Vengo de una condecoración, la mía, esto se supone es motivo de alegría y orgullo, pero no lo siento así, ¿Por qué, por qué?, si todos me felicitan y me dicen héroe, pero yo solo siento tristeza por algo que yo encuentro mas valioso, la honestidad, si quizás estuve allí peleando como todos mis compañeros pero, ¿ merecía yo mas que mis compañeros esta medalla?, podría pensar que me la dieron para representación de mis compañeros, pero no, solo me la dieron a mi, al mas valiente, el que solo se limitaba a huir cuando todos atacaban, que irónico, el que miraba con desesperación e impotencia como sus compañeros morían, es algo que duele, duele mucho recordar sus caras de desesperación pidiendo ayuda mientras la muerte los consumía y mas me duele cuando lo hacían mirándome a los ojos, era terrible, era como si estuvieran desgarrándome a mi, parte por parte, piel por piel, cada centímetro de mi cuerpo sentía un frío, un cubo de hielo pasando por mi espalda haciéndome sentir que cada vez era mas inútil, ¿Por qué mandan a alguien a servir por su país, sin saber si podrá con esa responsabilidad?. Y como son las cosas del destino, en un momento de desesperación y rabia, de esas que los humanos acostumbramos a tener, tome mi arma y empecé a disparar, no me importaba a quien, si era amigo o enemigo, solo disparaba y corría expuesto a toda bala que se atravesara, no me importaba, estaba siego, siego de ira porque en esta maldita guerra hirieron algo que es mas importante para el ser humano, su orgullo y no podía ser calmado, seguí disparando y me metí solo en una base enemiga, ¡que locura!, cualquiera que hubiera tenido un poco de cordura no lo haría, pero yo no estaba razonando y tome las tres únicas granadas que tenia en mi poder y las arroje, que estupidez y como es el destino, ¿acaso hay alguien arriba que me quería vivo?, yo nunca tuve mucho contacto con las iglesias pero mi madre era muy devota y creo que quizás, ¡no!, no que quizás, estoy seguro que hay alguien ahí o sino no hay otra explicación de lo ocurrido allí, porque salí vivo, vivo, o que grato es sentir que a pesar de las tonteras que hice estoy vivo, por un momento me sentí casi inmortal, casi un ser supremo, era una sensación maravillosa, pero duro poco porque en un descuido mío, llega una de esas balas fantasmas que sin ningún ruido de su partida fue a llegar a mi hombro, fue una sensación de ardor, pero no era tanto la bala en si, sino que esa sensación de ser débil estaba conmigo de nuevo, que estupidez y solo me sentía como uno mas de una nación que debía ser defendida. Después de que se acabo esa pesadilla, esa guerra maldita, empezó este martirio que tengo en mi cabeza, no soy quien debería tener esta estupída medalla, hubo hombres que con la cabeza fría defendieron su país y sus vidas, yo no sabia ni siquiera porque estaba haciendo eso, mi conciencia me mortifica, ¿que debo hacer?, ¿tendré que ir a decirles que no la merezco? O ¿debo dársela a algunos de los que realmente creo que son unos compatriotas, no como el farsante que soy yo? Si voy a ir a donde mis superiores y les voy a entregar la medalla, mmm, no mejor que no, ellos me toman como un ejemplo para los nuevos soldados, y ¿Quién soy yo para quitarles el deseo de servir con esa tal valentía que expreso este soldado?, ja, que estoy diciendo, quizás en el fondo de mi corazón no deseo perder esta hermosa medalla, si soy humano, ¡eso es!, la culpa no es mía en si, si no que es por esta maldita humanidad, ser hombre, pecador, si eso es lo que me decía mi madre, todos somos pecadores y tenemos cosas en nuestro ser que no son correctas, cosas que asen daño pero que en el fondo no nos importa, cosas que afectan la existencia de uno y que nos hace mirar la vida de otra forma, bueno en resumidas cuentas no soy mas que un soldado que esta herido.

1 comentario:

Karen dijo...

:)
escribes bkn
cuidate mucho
te veo por ahi